lunes, 12 de marzo de 2012

Música en estado puro

Bailar. Evadirte del mundo. Dejar que la música fluya por tus venas y que poco a poco el control desaparezca de tu mente. Entregarte sin más al compás de los instrumentos que conforman esa melodía que se te mete por dentro, dándole la vuelta a tu día y haciendo que tus pies comiencen una danza que poco a poco seguirá todo tu cuerpo.
Con la primera nota identificas la canción, tu cerebro se pone en alerta y no hay vuelta atrás. Cantas, la letra te la sabes, y no por haberla escuchado dos mil veces, si no porque es tan perfecta la canción que no podría decir otra cosa. Es cosa de otro mundo que las palabras se pasen por tu cerebro al ritmo de la música. La energía aumenta sin control y tu cuerpo responde, sonríes porque te encanta y te mueve, hace que un mal día tenga su buen momento y que tengas ganas de hacer cosas.
Y cómo no, llega la mejor parte de la canción, esa que te engancha ya para siempre y que el primer día que la escuchaste no pudiste evitar decir: adoro esta canción. Esa es la perdición, te gusta la canción, activa tu cerebro y mueve a tu cuerpo. Es tu canción, en los malos momentos la pones, en los buenos también, sirve para todo.
Sólo una canción es tu canción cuando se acaba y la vuelves a poner, una y otra vez, para deleitarte, para volver a sentir ese pequeño escalofrío que te provoca el primer acorde de guitarra. Es tu canción cuando nunca la ponen de fiesta pero un día, porque el DJ está inspirado y decide volver atrás en el tiempo y pincharla y tú te vuelves loca en la pista de baile sin importar quien esté alrededor. Es tu canción cuando en tiempos pobres para la música, la gente aún se extraña de que escuches esa música "ancestral". Es tu canción cuando la tienes de tono de alarma y no le coges asco. Es tu canción cuando ese sólo de guitarra te pone los pelos de punta.
Y esta es mi canción, antigua pero inmortal, rock del bueno.



Your really took me and you
Shook me all night long 
Yeah you shook me, yeah you shook me
All night long

domingo, 19 de febrero de 2012

Baúl. Cosquillas. Piruleta. Achuchable. Cari. Tú. Yo. Nosotros.

¿Cuántas heridas tenéis en vuestra alma?, ¿cuántas veces os habéis hundido y nadie ha venido a sacaros del bache?, ¿cuánto tiempo habéis soñado con ese momento en el que todo está bien y no hay problemas?, ¿cómo habéis curado esas grietas que os han hecho en el corazón?...
Año tras año, la vida pasa y las situaciones se van sucediendo, las personas vienen y van y tú vas creciendo, haciéndote fuerte y aprendiendo que no todo es bueno ni todo es malo; que los buenos no son tan buenos ni los malos son tan malos; también esa inocencia que nos caracteriza en la infancia se va perdiendo y todo se complica un poco más.
Dejas atrás aquellos años en los que confiabas en todo y nada parecía difícil, que al acostarte en tu cama los problemas se iban y aquellos amigos y aquel chico ideal siempre seguirían inmutables, como tu vida en aquel momento.
Tu inocencia se va perdiendo y la desconfianza se adueña un poco más de tu alma. De hacer amigos en cualquier lugar y a cualquier momento pasas a no hablar con todo el mundo y a dejarte llevar por apariencias y miedos estúpidos que tú mismo, tus experiencias y la sociedad te han creado.
Y cuando sufres un revés, toda tu zona de seguridad se ha ido al traste y aquello en lo que confiabas plenamente te ha clavado un puñal en la espalda, te encuentras perdido, solo en un mundo que ya ni reconoces porque se ha vuelto del otro lado. Comienzas por bajar al fondo de tu vida y empiezas a resurgir desde ti mismo hasta conseguir volver a ser tú, mil veces mejor, con enseñanzas y aprendizajes que te harán cambiar pero sin confundir nunca tu verdadero ser.
Pero siempre está ahí ese miedo irracional a que las cosas se vuelvan a repetir, a tropezar dos veces en la misma piedra y a que hagan de ti una simple sombra en la pared. Aún así siempre hay gente a tu alrededor que te hace pensar con claridad y quererte a ti misma como te mereces, porque si no te quieres tú, nadie te va a querer como debería.
Así sin más, cuando toda tu vida parece estar en orden y que nada puede hacerla tambalear es cuando aparece alguien, ese que te hace cuestionar todo lo que creías, con una mirada para el mundo y todo a tu alrededor se vuelve más brillante, más agradable y más feliz.
No sabes muy bien por qué, pero tu sonrisa surge como las burbujas de una copa de champán, necesitas verle y cuando no le ves, sigues feliz porque sabes que está ahí, para ti y que es cierto. Que nada malo pasará porque la mirada tan limpia que tiene sólo te transmite paz, esa serenidad que creías no necesitar pero que ahora que la tienes, no la quieres perder.
Y así, poco a poco y en silencio, se adueña poco a poco de tus pensamientos, de tu piel y de ti entera, no opones resistencia y te abandonas a su olor, a su voz y a sus latidos; te pierdes con sus cosquillas (que lo hacen tan especial), a sus manos (que te suben al cielo), a su perfecta personalidad y a su inigualable humor.
Entonces, llega un día en el que el miedo se apodera de ti, recuerdas lo que en su día llegaste a sentir y lo que sientes ahora se parece mucho, pero es diferente, más puro porque quien lo genera es pureza. El miedo vuelve, tu corazón se acelera y te confiesas esperando las palabras idóneas que te hagan confiar en todo, en la vida de nuevo. Y sin saber cómo ni por qué, lo hace, lo dice, te mira y te convence, te acaricia y el mundo se detiene, otro hilo más nos une y su mirada es la tuya, en su pecho estás tú y en el tuyo, vacío antaño, vuelve a latir un corazón, su corazón.
Pasará lo que tenga que pasar, la vida impondrá su ley y tendremos que acatarla, pero juntos, porque hoy por hoy, me siento a gusto, tan a gusto que el vértigo es un recuerdo del pasado. No sabemos qué vendrá, pero el miedo no existe si tú me das la mano, si me abres tu pecho para quedarme en él, si tus ojos no dejan de brillar, si tu sonrisa sigue dándome esa fuerza sobrenatural.




Qué tiene tu veneno que me quita la vida sólo con un beso
y me lleva a la luna y me ofrece la droga que todo lo cura.
Dependencia bendita, invisible cadena que me ata a la vida...

viernes, 30 de diciembre de 2011

2011+1

365 días que se han pasado tan rápido como pasan las hojas de esa novela que tanto te ha enganchado.
Días de mucho y de nada, de emociones y sensaciones, de momentos e imágenes, de conversaciones y silencios, de cocina y pasteleria, de verano e invierno, de cafes y fiesta, de compras y paseos, de cotilleos y chismes, de alegrias y penas, de problemas y soluciones, de principios y finales, de vosotros y yo.
Un año que puesto en la balanza da un resultado positivo, a pesar de lo malo, a pesar de las pérdidas. Año del que no cambiaría nada, porque todo lo que ha pasado me ha llevado a ser como soy, a evolucionar e ir tallando mi persona hasta conseguir ser alguien a quien respeto. Termino el año con una sonrisa, con ganas de empezar 2012 y ver qué me deparará.
Porque para mejorar a este año va a necesitar mucho, 2011 no se lo ha puesto nada fácil y espero que esté a la altura y lo supere ya que si no es así, sería un paso atrás; paso que por nada del mundo estoy dispuesta a dar. Mi vida me espera y todo pasa porque cada año sea mejor que el anterior y el 2012 me parece un gran año para comenzar el resto de mi vida.
Que han sido tantas cosas buenas y mejoras en mi vida que ya casi no puedo pedir más. ¿Quién puede pedir más teniendo todo lo que tengo en mi vida?
Tengo a mi familia, esa que está siempre aquí conmigo y me aguanta en mis peores momentos; mi madre y mi padre que son lo mejor que me ha pasado en esta vida, todo lo que tengo es gracias a ellos y a lo que han luchado por hacer de mí lo que soy ahora. Van a mi lado en cada paso que doy y aunque a veces no los vea, siempre están y estarán, porque no siento más orgullo por nadie que no sean ellos dos.
Tengo a mis amigos, pero no a esos que dicen conocerme, no. A mis amigos, que aunque no lo digan muy a menudo, son de esos de verdad, de lo bueno y lo malo, de las alegrías y las penas, de esos que escriben la historia de mi vida en mayúsculas. Convierten cada segundo que comparten conmigo en algo especial, grabando cada recuerdo en mi memoria y apropiándose cada vez de un trocito más grande de mí. Algunos de esos se han ido pero el tiempo que hemos compartido camino siempre lo guardaré como lo que es, un tesoro a pesar de todo. Pero otros siguen aquí, a mi vera, aguantándome a cambio de nada porque ni las gracias aceptan. Los conservo a pesar de todo, a pesar de mí y a pesar de las circunstancias, y así quiero seguir, con ellos en mi vida, porque teniéndolos no dudo que 2012 será mejor. Son todo aquello que una persona necesita para levantarse y sonreír, para caerse y no rendirse, para llorar y secarse las lágrimas...Para vivir y disfrutar.

Gracias 2011 por todo lo que me has dado y lo que me has enseñado
Gracias a vosotros, papá y mamá por no dejar nunca de estar ahí dándome todo el cariño que tenéis y más
Gracias a vosotros, David, Claudia, Juanjo, Vane, Tamara, Ber, Dani, Raky, María, Marta, Patry, Patri, Laura, porque sin vosotros, nada hubiera sido igual.





jueves, 8 de diciembre de 2011

Qué tiene tu veneno, que me quita la vida...

Son temporadas... Épocas del año en las que como en otoño se caen las hojas, la inspiración se va de vacaciones y escribir se vuelve algo imposible.
Me encuentro en ese otoño de la inspiración, en el invierno de la escritura, a la espera de que las tardes se hagan más largas y la primavera de mis ideas empiece a florecer en mi cerebro y que el verano cálido alcance mis dedos para que se bañen entre teclas de la playa de la prosa.
Aún enciendo el ordenador, abro mi pequeño espacio de creación y espero que las palabras corran por mis dedos, pero tanto tiempo después ya me he resignado.
Es por ello que, hasta que esa desconocida que es ahora para mí la inspiración vuelva, he decidido crear entradas diferentes. Aquí voy a ir dejando estrofas o frases de canciones que, ahora mismo, es en lo que me aíslo para no salir de mi mundo. Os abriré ese pequeño hueco que queda en mi que está repleto de la música que le da un poco más de sentido a toda la vorágine en la que vivo; os enseñaré el lugar en el que me pierdo y del que no quiero salir. A pesar de todo, aquí dentro puedo respirar...





Hay demasiados 
corazones sin consuelo 
es demasiado frío este momento 
cuando siento que te pierdo...

Amaral. Perdóname



Deja que la lluvia acaricie tus párpados,
que la humedad se clave en tu piel, 
deja que tus pies anden descalzos, 
no los pares si empiezan a correr...

Estopa. Hemicraneal




Let it be...

martes, 18 de octubre de 2011

Todo estará a tu alcance...Cree en ti.

De acuerdo, en la vida no todo es perfecto, pero por mucho que nos enfademos no dejará de ser así. Hay épocas malas y buenas, días brillantes y oscuros, momentos increíbles y momentos para olvidar, es la gracia de este juego que nos ha tocado.
Mirar hacia el futuro, ver más allá y creer que en todo se puede mejorar y que, efectivamente, así será. ¿De qué sirve deprimirse y dejarse ganar por ese ente que muchos denominan destino? Es muy fácil enmascararse detrás de él y echarle la culpa de lo que te pase, rendirte y dejar al mundo girar a su antojo. Entiendo que las fuerzas te flaqueen, que hayas tenido muchos reveses y que te parezca que todo está en tu contra pero me niego a que te dejes vencer y te acomodes a ver la vida pasar por delante de tus ojos. Convierte cada obstáculo en una oportunidad y no desaproveches cada situación que se te presente porque puede ser esa que te cambie todo.
Cree en ti, nunca dejes que nadie te haga dudar de lo mucho que vales porque seguramente sean ellos los que por su mediocridad no sepan valorarte como te mereces. Y sí, te doy permiso para que un día estés mal, que cojas la almohada y  llores, que grites y te enfades contigo mismo, pero sólo te pido que cuando termine el día te acuestes, respires hondo y te jures que mañana será un día diferente. Porque eres tú quien controlas tu vida, eres tú quien pone los límites, quien puede llegar al cielo o quien se puede quedar a ras de suelo. Tú y solamente tú puedes hacer de ti lo que quieres ser, lo que en el fondo eres pero no dejas que se vea. Surge, crece e impresiona a todos, pero sobre todo, a ti mismo, convéncete de lo valioso que eres y de que eso que aportas a cada vida que tocas es único e inigualable.






You just gotta ignite, the light, and let it shine
Just own the night like the 4th of July
'Cause baby you're a firework
Come on, show 'em what you're worth
Make 'em go as you shoot across the sky

domingo, 11 de septiembre de 2011

Me miro al espejo y la que esta ahí soy yo misma.

Te levantas por la mañana, te duchas y llegas al armario, lo abres y empiezas a buscar ropa. Camisas, jerseys, camisetas, vestidos, vaqueros... No sabes qué ponerte y empiezas a pensar y a probarte cosas. Y, ¿en qué te paras a pensar? En si te verán guapa, si es lo más apropiado para tu trabajo, en si hará frío o calor, lloverá o nevará, en quien te podrá ver y lo que pensará si te ve.
Son buenos argumentos para elegir la ropa que te vas a poner, tan buenos que se nos olvida el mejor, más simple y creo que de más autoridad que todos los anteriores y más que se os puedan ocurrir; nosotros mismos.
Mirarse al espejo y verse guapa es la mejor forma de empezar el día. Y verse guapa porque sí, porque te has arreglado, has elegido lo que te ha apetecido y todo pensando en ti misma.
En esta sociedad hemos cambiado los valores de sitio y me da la sensación que eso es el principio de muchos problemas actuales. Nos hemos vuelto egoístas pero a la vez también hemos dejado de pensar en nosotros mismos.
Egoístas en el sentido de que para subir, escalar, somos capaces de pisar a compañeros, de triquiñuelas y hacemos oídos sordos a problemas y a situaciones. Creemos que por mantenernos al margen todo desaparecerá y simplemente nos limitamos a seguir como un rebaño de ovejas y a ocupar nuestro cerebro con actividades que sólo atrofian más a nuestro cerebro.
Desde otro punto de vista nos hemos vuelto seres demasiado sociales, hemos llegado a dejar que la opinión pública nos elija los caminos que debemos tomar y las cosas que debemos hacer porque si no fuera así nos someteríamos a una especie de juicio propio de otras épocas en las que por no ser católico te mandaban a la hoguera.
Viendo como la gente encauza sus vidas sin personalidad, sin ilusiones propias yo quiero ser una voz discordante. Una voz que siga su propia vida y deje su propia estela sin influencias externas. Ser yo la primera en mi vida, en la primera que piense y en mi gente, esa que está ahí siempre, los de verdad que siempre ayudan y apoyan. Vivir mis días con sus noches haciendo a cada segundo lo que yo misma me dicto y no lo que esta sociedad basura que hemos creado entre todos cree mejor para mí. Porque de lo que estoy segura es que esa sociedad conoce tan poco de mí que lo que propondría hacer con mi vida tendría una diferencia de 180º respecto a la realidad, a mi verdad.




Tengo mucha vida y este don de gentes
creo en mi misma, no es cuestión de suerte. 
Tengo otro concepto de comerme el mundo. 
Amor, como yo no hay dos.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Y deberás crecer sabiendo reir y llorar...

He crecido. Definitivamente muchas cosas las he dejado atrás porque mi mente continúa con la vista hacia delante dejando fuera de su alcance todo lo que no aporta nada a mi vida.
La madurez no es algo obligado, que tenga una fecha de comienzo y mucho menos un botón que cuando alguien lo aprieta de repente lo sea.
Durante mucho tiempo he creído ser madura y no dudo que lo haya sido, pero no del todo, muchas cosas que para mi eran importantes y necesario tener en cuenta resulta que ahora las veo simples, vacuas.
No sé en qué momento fue ni cómo pasó; sólo sé que empecé a cambiar mi forma de pensar, a ver las cosas desde otra perspectiva y a valorar los problemas y las alegrías en su justa medida. Y así todo parece más fácil, no te agobias tanto y todos los problemas tienen una solución al alcance de tu mano, cerca o lejos, pero la hay.
Los problemas no desaparecerán, las alegrías no estarán presentes cada día, las fuerzas flaquearán, pero ahora más que nunca siento una paz dentro de mí que me anima a seguir hacia delante, sin apartar la vista del horizonte, manteniendo lo positivo, desechando lo negativo y construyendo mi vida en sólidos pilares. Pilares que, a pesar de derrumbarse en ocasiones, ahora son fuertes y firmes, tanto como mi voluntad a perseverar y crecer, escalar y mantenerme en la cumbre viendo las maravillosas vistas que desde allí se me van a ofrecer.




A veces sueño, vuelo libre como el viento, 
brillo como las estrellas, libre como el pensamiento


La edad no sirve de nada sin la madurez pero la niñez siempre nos acompaña.